Entre Francia y Suiza se esconde un anillo de 27 kilómetros construido para desafiar las leyes de la física
Selección: Suiza
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN se encuentra enterrado en la frontera franco-suiza y es una máquina que parece sacada de una película de ciencia a ficción. Y atento, porque se trata del acelerador de partículas más grande y potente del mundo. Te contamos todas las curiosidades sobre él.
El LHC acelera partículas a velocidades muy próximas a la velocidad de la luz y se hacen colisionar en el interior de un detector para estudiar así sus interacciones. De esta forma se consiguen grandes densidades de energía y temperaturas similares a los primeros instantes de nuestro universo primitivo.
Así, los científicos pueden recrear- y sacar conclusiones de- las condiciones extremas similares que existieron durante el Big Bang, solo que a una escala minúscula y controlada. por lo que se trata de todo un experimento fascinante para comprender mejor el origen de la vida.
El túnel está enterrado profundamente bajo la frontera entre Francia y Suiza (cerca de Ginebra) para proteger los experimentos de la radiación cósmica de fondo y, a su vez, evitar que la radiación generada interfiera en la superficie.
En concreto está instalado en un túnel circular, con una circunferencia de 27 km y situado a una profundidad media de 100 metros bajo tierra. Así, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN no es solo el tubo del acelerador, sino, que cuenta con gigantescas cavernas subterráneas que albergan los detectores -como ATLAS o CMS, que tienen el tamaño de edificios de varias plantas- llenas de tecnología punta, kilómetros de cables y sistemas de refrigeración criogénica que usan helio líquido para mantener el sistema más frío que el espacio exterior (-271,3 °C).
El futuro colisionador circular propuesto por el CERN sería mucho más grande que el LHC actual. El informe de viabilidad describe un anillo preferido de 56,4 millas a una profundidad media de unos 656 pies, con ocho emplazamientos en la superficie y hasta cuatro experimentos. Así, para asegurar su estabilidad y aislamiento, el futuro sucesor del Gran colisionador de Hadrones se enterrará a unos 200 metros bajo tierra, el doble de profundidad de lo que se encuentra el actual.
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Fuente: AS.com