Oro y plata, monedas romanas y joyería: el descubrimiento de unos obreros que hallaron un asentamiento celta de más de 2.000 años

Selección: República Checa

Oro y plata, monedas romanas y joyería: el descubrimiento de unos obreros que hallaron un asentamiento celta de más de 2.000 años

Las obras previas para construir una autopista en la República Checa han sacado a la luz uno de los mayores tesoros arqueológicos de la región de Bohemia. En el transcurso de los trabajos de construcción, los trabajadores descubrieron de forma totalmente casual, un asentamiento celta de 2.200 años de antigüedad cerca de la ciudad de Hradec Králové, que ocupa una extensión de más de 25 hectáreas. El arqueólogo jefe del proyecto, Matouš Holas, explica que es un tamaño muy superior al de la mayoría de los yacimientos de la Edad de Hierro de la zona, que apenas suelen ocupar una o dos hectáreas.

Durante dos años de intensas excavaciones, los investigadores han llenado más de 13.000 bolsas con restos históricos. Entre los hallazgos destacan cientos de monedas de oro y plata inspiradas en modelos romanos, vasijas de metal, fragmentos de espejos y más de mil piezas de joyería, como broches y cuentas de vidrio. Además, las herramientas de fabricación y las instalaciones de producción halladas en el asentamiento sugieren la existencia de una comunidad que elaboraba bienes, no solo los comerciaba. Entre los artículos producidos allí se encontraban cerámicas de lujo, lo que refuerza la imagen de un centro de comercio y producción celta con un alcance considerable.

Un detalle que ha llamado mucho la atención de los expertos es que la ciudad carece por completo de murallas o estructuras defensivas. Esta falta de fortificaciones indica que sus habitantes priorizaban el comercio por encima de la guerra. El poblado funcionaba como una parada clave dentro de la histórica Ruta del Ámbar, una enorme red comercial que conectaba el norte de Europa con el mar Mediterráneo.

Los restos encontrados pertenecen a la cultura de La Tène, que se extendió por Europa entre los años 450 y 40 a.C. Aunque los libros de historia siempre han asociado esta región checa a la tribu celta de los boyos (de donde deriva el nombre de Bohemia), las excavaciones no han arrojado ninguna inscripción ni tumba que confirme al cien por cien la identidad de sus fundadores.

El otro gran enigma del yacimiento es cómo llegó a su fin. La ciudad se quedó vacía alrededor del siglo I a.C., pero los arqueólogos no han encontrado ninguna señal de destrucción violenta. No hay restos de incendios, ni armas escondidas, ni fosas comunes. Al descartar un ataque militar o una invasión, los investigadores creen que la comunidad simplemente abandonó el lugar debido a una crisis económica o a un cambio en el clima que obligó a modificar sus planes de vida.

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Fuente: AS.com