Egipto adelanta a China con el monorraíl sin conductor más largo del mundo
Selección: Egipto
El Cairo, en Egipto, puede ser una de las ciudades más caóticas del mundo para el tráfico por carretera. Intentar cruzar es una auténtica odisea en algunas zonas y coger un taxi es una verdadera prueba de fe. Por eso, para tratar de abordar el tema de la congestión por carretera, el gobierno egipcio encargó la construcción de un monorraíl hace años.
El proyecto, cuya inauguración estaba prevista para el año 2023, por fin vio la luz el pasado mes de mayo. Tras tres años de retrasos y sin estar todos los tramos completados, el nuevo sistema de transporte de la ciudad unirá la Nueva Capital Administrativa (una ciudad artificial en el desierto) con el Estadio Internacional de El Cairo, en el distrito de Nasr City.
En total, 56,5 kilómetros en el Nilo Oriental, a los que habrá que sumar otros 43,8 kilómetros (todavía en construcción) en el Nilo Occidental, que conectará la ciudad de Seis de Octubre (en la región de Gran Cairo) con Guiza. Con ambas, superaría al actual monorraíl de Chongqing (China) como el más largo del mundo (el sistema asiático cuenta con 98,5 kilómetros).
Una vez completado en su totalidad, el nuevo método de transporte permitirá transportar a unos 500.000 pasajeros diarios en una de las ciudades más grandes del continente africano, El Cairo, que cada año cuenta con unos 500 millones de pasajeros. Ante esta situación, las autoridades locales decidieron dar luz verde a una obra ferroviaria por valor de más de 2.600 millones de euros.
La firma elegida para llevar a cabo el proyecto fue Alstom, fabricante de origen francés, que cuenta con otros trabajos en países como Marruecos, Costa de Marfil, Argelia y Sudáfrica. Los 68 trenes transportados, el último de ellos en enero de 2024, pueden transportar hasta 45.000 pasajeros por hora en cada sentido, alcanzando velocidades de hasta 80 kilómetros por hora.
Y todo, de forma autónoma: desde el arranque o la detención del tren, así como la apertura de puertas y la respuesta ante emergencias, todo ello se hace sin necesidad de intervención humana, gracias a un sistema de señalización que emplea comunicaciones de radio de ancho de banda para determinar la ubicación de los trenes.
Sin embargo, todavía queda camino por recorrer: 6 de las 22 estaciones del tramo del Nilo Oriental no están operativas, aunque formaba parte de la idea inicial, tras comprometerse la empresa a ofrecer 30 años de operación y mantenimiento de la red una vez acabada la construcción.
“El monorraíl supone un hito importante en el camino de Egipto hacia la Visión 2030, que apuesta por una movilidad urbana inteligente, sostenible y preparada para el futuro”, sostiene Ramy Salah Eldeen, director general de Alstom Egipto. Además, supone un impulso para el empleo local, pues el 98% de la plantilla procede del propio país.
No obstante, algunos residentes locales consideran que no afectará especialmente a la densidad del tráfico de la ciudad ni reducirá el tiempo de desplazamiento diario de gran parte de la población. Aunque el Gobierno local proyecta que la Nueva Capital Administrativa, algún día, alcance una población de más de seis millones de personas y genere más de dos millones de empleos, en la actualidad hay muchas zonas en construcción.
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Fuente: AS.com