La pelea más dispareja de la historia
Selección: Egipto
Las pirámides de Giza han sobrevivido guerras, invasiones y miles de años de historia. El sábado recibirán otra rareza. Un campeón indiscutido del boxeo frente a un rey del kickboxing que llega con apenas una pelea profesional sobre un ring de boxeo.
La combinación vuelve el combate un fenómeno extraño incluso para los estándares del peso pesado Oleksandr Usyk, uno de los peleadores más dominantes de su generación, expondrá títulos mundiales ante Rico Verhoeven, multicampeón de Glory y figura monumental de los deportes de combate europeos. En otro contexto, el choque sonaría imposible. Aquí será estelar.
El morbo de la pelea nace precisamente de esa contradicción. Verhoeven no es un desconocido. Tiene nombre, fama y una carrera gigantesca en kickboxing. Durante años gobernó una disciplina donde las patadas, las rodillas y el clinch alteran por completo la lógica del combate. El problema aparece cuando todo eso desaparece.
En boxeo profesional, Verhoeven es casi un principiante. Ahí se vuelve inevitable la comparación histórica. El deporte ha vivido sorpresas monumentales. Buster Douglas derribó a Mike Tyson cuando parecía una misión absurda al llegar con momios de 42-1. Andy Ruiz sorprendió a Anthony Joshua. Hasim Rahman cazó a Lennox Lewis. Pero todos ellos eran boxeadores hechos y derechos. Habían recorrido gimnasios, rounds, derrotas y peleas menores antes de tocar la puerta del campeonato mundial.
Verhoeven llega desde otro planeta deportivo. Las apuestas reflejan el tamaño de la distancia. Usyk aparece como favorito aplastante en prácticamente todas las casas. Algunos momios colocan al ucraniano con probabilidades superiores al 90 por ciento de victoria. Una persona tendría que apostar 2,500 dólares para ganar 100 por Usyk. En términos modernos, eso convierte la pelea en una de las más desbalanceadas que haya tenido cinturones mundiales en juego.
La diferencia no está únicamente en el récord. Está en la especialidad.
Usyk no sólo domina el boxeo. Lo interpreta como un ajedrez de blitz. Cambia ritmos, encuentra ángulos imposibles y convierte el cansancio ajeno en un arma quirúrgica. Lo hizo con Anthony Joshua. Lo hizo con Tyson Fury. Lo hizo incluso contra pegadores mucho más naturales en peso completo.
A sus 39 años sigue siendo el hombre que desarmó a toda una generación de gigantes.
KINGS SQUARE OFF ‼️Oleksandr Usyk and Rico Verhoeven face off one last time before their historic clash tomorrow night 💥Glory in Giza | May 23rd | LIVE on DAZN 🥊 pic.twitter.com/RdxzdJ87MC
Verhoeven, en cambio, llega desde un ecosistema distinto. En kickboxing construyó su leyenda con guardia alta, paciencia y control de distancia. No es un destructor compulsivo. De hecho, gran parte de sus victorias recientes llegaron por decisión. Sus números muestran 21 nocauts en 66 peleas dentro de Glory, una cifra sólida aunque lejos de los monstruos históricos del peso completo.
Eso importa porque Usyk suele triturar justamente ese tipo de rivales. Peleadores disciplinados, móviles y técnicamente serios que poco a poco terminan atrapados en una pelea que avanza a la velocidad del campeón.
La expectativa alrededor del combate parece dividida en dos narrativas. La deportiva y la cinematográfica.
La deportiva apunta hacia una pelea controlada por Usyk desde el jab, el castigo al cuerpo y el volumen de golpes. El campeón ucraniano suele construir las peleas como una marea. No necesita un golpe único. Necesita minutos. Intercambios. Respiraciones ajenas cada vez más lentas.
En la narrativa de la industria quedará como un kickboxer legendario entrando a una de las arenas más extravagantes del calendario para desafiar al mejor libra por libra del planeta. Ahí vive el atractivo comercial del evento.
Por eso la pregunta más repetida no es quién ganará. Es cuánto podrá resistir Verhoeven.
El mercado de apuestas incluso ha encontrado valor en la duración. La línea de rounds fue colocada en 5.5, señal de que muchos esperan una demolición relativamente rápida, aunque la resistencia física y la disciplina defensiva del neerlandés podrían alargar el combate algunos episodios más.
En cualquier caso, la pelea ya encontró su lugar antes del primer campanazo. No necesariamente entre las mejores de la década, pero sí entre las más extrañas. Un combate de campeonato mundial donde uno de los protagonistas llega sin pasado real en el boxeo profesional y aun así caminará hacia el ring rodeado de reflectores, cámaras y cinturones.
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Fuente: AS.com