Dos excursionistas descubren en el bosque una lata con 600 monedas de oro
Selección: República Checa
Los tesoros de épocas pasadas realmente existen, y no sólo se encuentran enterrados en la arena de una remota isla a la espera de que un intrépido pirata los descubra. También es posible encontrarlos en tierra firme, en mitad de un bosque, por ejemplo, en la República Checa. Una historia real, en la que dos excursionistas se toparon, un buen día, con una lata de aluminio llena de monedas de oro, bien apiladas en paquetes y envueltas por una tela oscura.
598 monedas en total, ocultas en una lata que sobresalía de un muro de piedra en las montañas Krkonoše, según informa el medio BMF. El hallazgo, estimado en unos 280.000 euros, había estado ahí durante décadas, incluso algún siglo. Y unos metros más adelante, dieron con una caja de hierro que contenía más tesoros: objetos de oro, entre los que se encontraban pitilleras, pulseras y un monedero de malla plateada.
En total, el tesoro, que fue finalmente entregado al Museo de Bohemia Oriental para su autenticación, pesaba unos siete kilos. Una vez que fueron examinadas con mayor detenimiento, los expertos concluyeron que las piezas encontradas fueron acuñadas entre 1808 y 1915, y procedían de muy diversos países, como Francia, Austria-Hungría (del imperio austrohúngaro), Bélgica o Turquía.
Miroslav Novák, jefe del departamento arqueológico del Museo de Bohemia Oriental, destaca que en la época era habitual enterrar tesoros bajo tierra en épocas de inestabilidad, con el fin de poder recuperarlos más adelante. “Las posibles razones para este entierro son bastante claras, con la deportación de las poblaciones checa y judía al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), seguida de la deportación de alemanes después de la guerra; por lo tanto, las posibilidades son numerosas. Una reforma monetaria también podría ser un factor”.
En el caso de las monedas, añade, “fueron acuñadas en el territorio de la antigua Yugoslavia durante las décadas de 1920 y 1930”. Por su parte, Vojtěch Brádle, numismático del museo, señala que “el valor nominal de las monedas, 5, 10 o 100 coronas, no tiene importancia. Fueron escondidas deliberadamente porque estaban hechas de metales preciosos”.
Si bien no ha sido posible determinar a quién correspondía este tesoro, los excursionistas que lo encontraron recibirán una recompensa del 10% de su valor.
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Fuente: AS.com